Paul is Dead

Jane Asher



La trama del LSD en Gran Bretaña. El Instituto Tavistock y la familia Asher.

georgerobert

Este artículo iba a tratar únicamente sobre Jane Asher. Pero mientras lo estaba preparando me di cuenta de que era imposible analizar el papel de Jane sin abordar de manera detallada la implicación de toda su familia en la trama de la experimentación mental.

Llevo mucho tiempo investigando esta inmensa conspiración para crear un gráfico de conexiones que he acabado llamando (haciendo honor al fallecido periodista e investigador Danny Casolaro) “el pulpo”, por la cantidad de brazos y vertientes que tiene.

Para poder trabajar he ido separando a los implicados en diferentes áreas: militar, política, de espionaje… En esta ocasión voy a exponer una parte importante del área médico-científica y de distribución del LSD, con especial hincapié en su vertiente en Gran Bretaña. Pero todas ellas se entrecruzan y mezclan, por lo que tendremos que volver a esta nota en el futuro.

El Instituto Tavistock.

Son muchas y muy variadas las fuentes que hablan de la historia de esta institución, y muy numerosa la información que podemos encontrar, tanto en la red como en libros y publicaciones.

Considero destacables el artículo de Ron Patton Project Monarch: Nazi Mind Control y el dossier El Instituto Tavistock, el secreto mejor guardado de América, por el Doctor Byron T. Weeks, así como varias entrevistas y libros de David Icke. Imprescindibles para profundizar en este tema.

Como siempre, haré un pequeño resumen que nos proporcione los datos necesarios para seguir avanzando en el tema que nos ocupa. Mis fuentes principales son las citadas anteriormente y, en menor medida, el libro de Daniel Estulín, El Instituto Tavistock.

Mención especial para el blog “Beatles Conspiracy” (en inglés) cuyo autor, si bien maneja algunas hipótesis contrarias a las nuestras (por ejemplo no cree en la sustitución de Paul pero sí tiene en cuenta algunas de las pistas) es un grandísimo investigador y gracias a él se pueden obtener muy buenos datos sobre algunos de los personajes de los que vamos a hablar.

Conviene recordar también la introducción que hice en mi artículo “La manipulación de la industria musical”.

En 1921 el Marqués de Tavistock y 11º duque de Bedford regaló un edificio entero para un centro de reciente creación que tenía como objetivo investigar el efecto traumático que habían producido los bombardeos en los soldados británicos durante la Primera Guerra Mundial. Querían saber dónde estaba el límite psicológico de las personas sometidas a estrés. Este centro se llamó, en honor a su benefactor, Clínica Tavistock.

Dirigía la investigación el Departamento de Guerra Psicológica del Ejército Británico, que nombró director, en 1934, a Sir John Rawling-Reese. Valga este dato para ir mostrando la fuerte implicación del ejército en esta trama.

Según el relato de Eric Trist, psiquiatra inglés y pieza clave en el Tavistock, en 1941, tras haber ido al Parlamento para exponer sus investigaciones, un grupo de científicos que trabajaban en la clínica entraron a formar parte de la Junta Directiva del Departamento de Psiquiatría del Ejército, un cargo de mucha relevancia.

Después de la Segunda Guerra Mundial este grupo formó el Instituto Tavistock, haciendo uso de una importantísima suma de dinero proveniente, en forma de donativo, de la Fundación Rockefeller.

Más tarde todos estos científicos ocuparían puestos en importantes organizaciones internacionales relacionadas con la salud; empezando por Rawling-Reese, fundador y primer presidente de la Federación Mundial de Salud Mental, órgano consultivo de las Naciones Unidas.

El trabajo del Tavistock se centraba, básicamente, en la ciencia comportamental (esto es, en analizar las pautas de comportamiento de los individuos con fines de control). Seguían las líneas freudianas de psicoanálisis, trauma y uso de la hipnosis.

Desarrollaron las técnicas de lavado de cerebro masivo que se utilizaron en la Guerra de Corea a principios de los años cincuenta.

Un denominador común identifica la estrategia del Tavistock: el uso de sustancias psicotrópicas, que había comenzado en 1943 cuando una empresa farmacéutica suiza, Sandoz (ver artículo “La manipulación de la industria musical”) desarrolló el Ácido Lisérgico o LSD.

Mientras, en Estados Unidos, un consejero del Presidente Roosevelt llamado James Paul Warburg (hijo de Paul Warburg, que escribió el Acta de la Reserva Federal, y aquí ya vemos cómo se interconecta este asunto con la vertiente económica de esta gran conspiración) creó el Instituto de Estudios de Normas.

Su co-fundador fue Marcus Raskin, protegido de McGeorge Bundy, presidente de la Fundación Ford (otro nombre de los que están en lo más alto de la tabla). Este centro tenía como objetivo promocionar el LSD entre la juventud y servir de base para el “Human Ecology Fund”, una operación de la CIA consistente en investigar técnicas de lavado de cerebro y el uso del LSD para controlar la mente.

El resultado fue la contra cultura del LSD de los años 60, financiada con 25 millones de dólares provenientes directamente de la CIA.

Por cierto, y aún a riesgo de embrollar aún más el asunto, pero para demostrar hasta dónde llega, decir que Bundy nombró a Raskin representante personal del Presidente Kennedy en el Consejo de Seguridad Nacional, y en 1963 fundó la Sociedad de Estudiantes para la Democracia, a través de la cual la CIA dirigía la cultura de la droga y a la que pertenecería, años más tarde, Bill Clinton.

Hoy en día el Instituto Tavistock controla una red de fundaciones que mueven al año más de 12 billones de dólares. Tiene más de 400 filiales y 2.000 grupos de estudio, como el Instituto de Investigación de Stanford, que maneja anualmente 150 millones de dólares y tiene 3.300 empleados. Lleva a cabo un programa de vigilancia para 400 empresas, así como operaciones de inteligencia para la CIA.

El MK Ultra

Ya hablamos en su momento de este proyecto llevado a cabo por la CIA. Conocemos sus métodos y sus logros, y tenemos multitud de declaraciones de testigos, aparte de un reconocimiento oficial de su existencia ante el Parlamento estadounidense, en 1975, a cargo de Nelson Rockefeller, que mira por dónde era vicepresidente de la Comisión de actividades de la CIA.

El MK Ultra, básicamente, buscaba encontrar y perfeccionar los métodos necesarios para eliminar la autonomía de los individuos y forzarles a actuar en contra de su voluntad, sin miedo y sin conciencia. Robots humanos.

Estos científicos sabían que la mente humana posee un importante mecanismo de defensa: la capacidad de disociarse tras sufrir un trauma. De esta forma los recuerdos traumáticos quedan ocultos o semiocultos en una parte de la memoria, y sólo salen mediante un estímulo determinado.

Pongamos un ejemplo: alguien sufre un terrible accidente siendo muy niño, yendo por un bosque de eucaliptos. Su mente consigue “olvidar” o “camuflar” ese recuerdo. Sin embargo, un buen día, esta persona huele unas hojas de eucalipto y sufre un tremendo ataque de ansiedad. No sabe por qué es, y tendrá que acudir a un psicoanalista (aquí tenemos otra vez las doctrinas de Freud) para que le ayude a liberar ese recuerdo y poder superarlo.

Los experimentos del MK Ultra lo que hacían era provocar ese trauma, o una serie de traumas repetidos en el tiempo, y los asociaban a un estímulo (una frase, un libro, una escena de una película). Conseguían que el individuo disociara su mente, guardara las experiencias en una parte oculta de su memoria, y a su vez, en esa parte de la memoria, introducían las instrucciones de lo que esa persona tendría que hacer al recibir ese mismo estímulo (como el olor de las hojas de eucalipto en el ejemplo anterior). Las drogas psicotrópicas cumplían una función importante, en tanto que aceleraban el proceso y ayudaban a crear esa sensación “onírica” de irrealidad.

El individuo, al escuchar la frase o ver la imagen usados como estímulo, liberaría la parte oculta de su mente y ejecutaría las instrucciones, de manera inconsciente y sin recordar lo ocurrido después.

Lo que pasó antes del tiroteo, antes de apretar el gatillo, y después, fueron dos escenas diferentes en mi mente. Antes, todo estaba en calma, y yo estaba listo para que esto pasara, incluso escuchaba una voz dentro de mí, mi voz, dentro de mí, que decía “hazlo, hazlo, hazlo, aquí vamos”.

Y después del suceso, era como si la cinta de la película se hubiera roto, yo sentí, en una parte de mí mismo, estaba como en estado de shock, estaba de pie, con el arma colgando hacia abajo, en mi lado derecho.

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Este tipo de experimentos recibieron también el nombre de “Proyecto Monarca”, por el proceso de metamorfosis que llevan a cabo estos insectos, y también porque a menudo se usaba una imagen de una mariposa como estímulo ante las víctimas.

Existen diferentes niveles de “programación” del individuo, pero ahora mostraré sólo las tres más básicas, que son las que necesitamos conocer para comprender esta trama:

ALPHA: Llamado también “general”, tiene como base el control de la personalidad. Se caracteriza por la retención inconsciente de diversos recuerdos, mediante imágenes y estímulos visuales y auditivos, que lleven a una modificación ligera del comportamiento.

BETA: Llamado “programación sexual”. Elimina todas las convicciones morales y estimula el instinto sexual primitivo, privado de todo tipo de inhibiciones. Hay investigaciones que hablan de una trama de “esclavas sexuales” (“groupies” en el ámbito de la música) que podrían haber sufrido este tipo de programación. No son pocas las famosas que refieren haber sufrido, en su niñez y juventud, abusos sexuales, provocando con ello un gran trauma posterior que, sin embargo, tardarían años en descubrir. Algunas de ellas las conoceremos muy pronto, de otras ya hemos hablado.

Quisiera hacer un pequeño inciso para recordar lo que escribí sobre el Sarah Lawrence College y esa “costumbre” de que los profesores tuvieran relaciones con las alumnas, así como el estado mental de muchas de ellas.

DELTA: Este nivel es conocido como la programación “asesino”. Originalmente se desarrolló con la idea de entrenar agentes especiales o soldados de élite. Se elimina la capacidad para tener miedo, se evita que el sujeto pueda sufrir un ataque de mala conciencia que le impida llevar a cabo su misión. Se les vuelve agresivos e inhumanos, máquinas de matar perfectas. Obviamente, con el tiempo, descubrieron el potencial que estas prácticas tendrían en la creación de “cabezas de turco” que llevaran a cabo asesinatos encubiertos. Sirhan Sirhan, John Hinckley Jr o Mark David Chapman son ejemplos de ello. Los tres, además, estaban obsesionados con el libro “El guardián entre el centeno” (ya hablamos de ello en el artículo “Sobre John Lennon, tercera parte, la muerte de John), posible “estímulo” o método de control utilizado en su programación.

Hoy en día, cuando se les pregunta a los responsables de aquel proyecto (los que aún siguen vivos), la tónica general es decir que se acabó con todo aquello a mediados de los años setenta, y que hoy en día está olvidado.

Pero además de los reportes de testigos que afirman que, muchos años después, fueron víctimas de este tipo de prácticas, tenemos el testimonio del doctor Corydon Hammond, Psiquiatra de la Universidad de Utah, que ofreció una conferencia en 1992 llamada “Hipnosis y abuso continuado”.

Narró su experiencia tras haber tratado a numerosos pacientes que habían sufrido recientemente intensas programaciones para el control mental. Hammond aludió a la conexión con la CIA y el ejército, y nombró específicamente el Proyecto Monarca.

Por lo tanto, ¿qué dice usted que dejaron de hacer en los setenta, señor Rockefeller?

El Tavistock y los Beatles.

grafico

Bien, vamos a explicar un poco este galimatías, a fin de aclarar quién es quién y qué pinta en todo este asunto. Recomiendo abrir otra página con el gráfico y tenerlo delante en todo momento.

Ya sabemos lo que era el Instituto Tavistock, situado en lo más alto de la tabla, pero por debajo de la Fundación Rockefeller, que participó en la financiación de sus actividades. (Nota: en la teoría de la conspiración, da igual qué tema trates, los Rockefeller siempre aparecen arriba).

El Tavistock controla el MI5 en gran parte, así como la Fundación Rockefeller y la Fundación Ford controlan la CIA. A menudo he comentado que los servicios secretos no son más que herramientas del poder, unos subordinados, a pesar de que mucha gente oiga “CIA” y ya se eche a temblar pensando que son la causa de todos los males.

El MI5 y la CIA, como veis, están al mismo nivel, unidos y con el mismo color. Lo único que les diferencia es el país donde tienen sus sedes centrales. Pero actúan igual, siguen las mismas directrices y trabajan juntos.

En la zona izquierda del gráfico tenemos la vertiente Tavistock-Gran Bretaña. A la derecha una pequeña parte de la vertiente Harvard-USA. De ésta, y en especial de Timothy Leary, parte otra gran línea que lleva hasta Terry Melcher y la trama de Charles Manson. Pero de esto nos ocuparemos en otro artículo.

Abajo del todo están los Beatles y, como se puede apreciar con un simple vistazo, multitud de líneas que convergen hacia ellos. Esto es porque nos estamos centrando en su historia, pero, añadiendo otros nombres (que partirían de los mismos personajes de la parte alta de la tabla) se podría sustituir este cuadro por otro con Janis Joplin, Jimmi Hendrix, Mama Cass, The Rolling Stones y muchos más.

Los cuadros violetas están dentro del área “médico-científica”, de investigación del LSD y el control mental. Los azul claro forman parte del área de distribución y promoción de la droga.

Es importante aclarar que algunos personajes están dentro de distintos grupos, como es el caso de Robert Fraser. En mi investigación hay también un área militar, donde está Robert Fraser. Hay un área de los medios de comunicación, donde está Robert Fraser. Hay un área “élite” donde está Robert Fraser. Hay incluso un área “mágica-esotérica”, que lleva a Aleister Crowley (lo vemos abajo) donde está Robert Fraser. Habrá que escribir un artículo sólo para él. Ojalá pudiéramos preguntarle a Faul para documentarnos, ya que fue íntimo amigo suyo.

1. La vertiente médico-científica

SIR JOHN RAWLING-REES

Empezó su carrera como psiquiatra civil durante la guerra, apoyando al ejército en las investigaciones que ya hemos comentado antes. En 1934 se convirtió en el primer director médico de la Clínica Tavistock. Prestó un gran servicio, pues años después, ya en la Segunda Guerra Mundial, fue reclutado y nombrado Brigadier.

Es muy conocido por haber formado parte del grupo de psiquiatras que certificó que Rudolf Hess, mano derecha de Hitler, estaba en las condiciones mentales adecuadas para enfrentarse al juicio contra él por crímenes de guerra. Rees se había encargado de la tutela del prisionero durante los cuatro años que estuvo internado en una cárcel secreta antes de aparecer en Nüremberg.

Sin embargo es menos conocida la versión de Hess que, en los diarios que escribió durante aquel tiempo, acusaba a Rees y a sus captores de experimentar con él, obligándole a tomar drogas psicotrópicas e hipnotizándole.

Poco después lideró la formación del Instituto Tavistock. Para ello organizó un comité que se encargaría de crear el organigrama y reformular las prácticas y objetivos que tendría dicha institución. Curiosamente, este proyecto se llamó “Operación Phoenix”.

Oficialmente se ha dicho que tal nombre se eligió porque las antiguas directrices de la clínica ya no tenían razón de ser (ya que estaban basadas en tiempos de guerra) y debían “resurgir de sus cenizas” para adecuarse a los nuevos tiempos.

Sin embargo, no deja de llamar la atención que exista otra operación con el mismo nombre, cuyo origen se remonta a los años cincuenta y que tuvo muchas aplicaciones y versiones distintas en décadas posteriores. Básicamente se trataba de un programa creado y utilizado por la CIA para realizar “operaciones negras” (ilegales y encubiertas). Sería demasiado complicado detallarlo ahora, pero lo dejo aquí por si alguien quiere profundizar más en el asunto. Estoy segura de que muchos de mis amigos y seguidores latinoamericanos conocen la “Operación Cóndor”. Pues bien, la Operación Phoenix fue precursora suya.

KURT LEWIN

Por debajo de Rees tenemos a su mano derecha, el director de investigaciones psicológicas del Tavistock. Psiquiatra alemán que fundó también la Clínica Psicológica de la Universidad de Harvard, dentro de la cual Timothy Leary trabajaría con el LSD y, posteriormente, comenzaría a promocionarlo. Esta clínica actuaba bajo las premisas del Human Ecology Fund, del cual ya hemos hablado.

RONALD HADLEY STARK.

stark

Un personaje tremendamente interesante, en cuanto prácticamente toda su historia está envuelta en el misterio y la desinformación. De hecho, él mismo fue en su día el principal encargado de borrar su rastro y crear confusión allí donde iba.

Era un agente de la CIA encargado de proporcionar LSD al movimiento hippie norteamericano. Para ello, se infiltró en la llamada “mafia hippie” californiana, “La Hermandad del amor eterno”. Sabía que estaban buscando alguien que les proporcionara droga, de manera que concertó una reunión con sus líderes y se presentó con un litro de LSD. Obviamente, los convenció en seguida de que él era su hombre. Acabó siendo una pieza clave en la organización, llegando a manejar sus finanzas y sus contactos.

Pero si actuaba en California, ¿por qué lo he colocado en la vertiente británica? Porque a mediados de los sesenta viajó a Londres y estableció contacto con el Instituto Tavistock, especialmente con un psiquiatra radical muy famoso por aquel entonces: Ronald David Laing.

RD LAING.

laing

Se trata de un psiquiatra escocés especializado en la psicosis, cuyas teorías chocaban frontalmente con las disciplinas tradicionales del momento.

Ya sólo con ser un psiquiatra que tuvo que ver con el mayor distribuidor de LSD en Estados Unidos (además de un agente de la CIA) lo convierte inmediatamente en sospechoso. Pero, ¿qué más sabemos de él?

La London Free School fue una comunidad educativa creada en marzo de 1966 (mismo mes de inauguración de la IT Longhairtimes), basándose en las “universidades libres” de Estados Unidos, para reunir, formar y aconsejar a jóvenes artistas. Algo parecido al Sarah Lawrence pero en este caso el público potencial era el que provenía del arte underground y, muy especialmente, del movimiento hippie.

Entre sus participantes, prestando sus conocimientos psicológicos a la causa, tenemos al doctor RD Laing.

¿Qué más tiene de particular este centro? Entre otras cosas, que uno de sus alumnos fue Syd Barrett, que poco después participaría con su banda en diferentes eventos promovidos por la escuela. Uno de los más importantes fue el All Saints Church Hall Concert, en septiembre de ese mismo año. Apenas un mes después, si recordamos, también fueron protagonistas en la fiesta de reinauguración de la IT Financial Times. De hecho, está reconocida oficialmente la estrecha relación entre la revista y la escuela.

Otro de sus alumnos ocasionales fue, qué cosas, Brian Epstein.

La siguiente vez que aparece el nombre de Laing en este asunto es ni más ni menos que en el famoso manifiesto, publicado en Londres el 24 de julio de 1967, que solicitaba la legalización del cannabis y la liberación de todas aquellas personas encarceladas por delito de posesión de esta droga. Fue firmado por sesenta y cinco personas, entre ellas Brian Epstein y los Beatles.

R D Laing fue uno de los promotores del proyecto.

Y aquí es donde tenemos la primera conexión directa con uno de los personajes más importantes de nuestra historia:

FAUL

Porque para conseguir que los Beatles apoyaran al grupo SOMA y firmaran el manifiesto, Laing no contactó con Brian Epstein ni con John Lennon, sino que lo hizo directamente con Faul, apenas un mes después de que éste concediera su famosísima entrevista haciendo apología del LSD. Y no sólo eso, sino que convenció a Faul para que aportara una importante suma de dinero que ayudara en la causa. Aportación que, además, como veremos en un próximo artículo, se intentó ocultar de todas las formas posibles.

Fue Faul el que luego convenció a George, John y Ringo para sumarse al manifiesto, algo de lo que los tres se arrepentirían dos meses después, durante su estancia con el Maharisi. Esto provocó su declaración pública anunciando que rechazaban totalmente las drogas, sólo un día antes de que se anunciara la muerte de Brian Epstein.

Cabe indicar ahora, aunque lo volveremos a ver más adelante, que la famosa entrevista de Faul se produjo, exactamente, los mismos días en que se estaba celebrando el Festival de Monterey, del cual fue uno de sus organizadores, y que tenía como objetivo, con la inestimable ayuda de Terry Melcher, de distribuir el LSD entre los asistentes.

Por este motivo el cuadro de Faul está pintado de azul. Puesto que, si organizó un festival para entregar LSD a la juventud, mientras clamaba las bondades del ácido en una entrevista (en nombre de los Beatles), y luego financió y firmó un manifiesto a favor de la droga bajo el consejo de un psiquiatra relacionado con el Tavistock y con un agente de la CIA, tiene el dudoso honor de estar dentro del grupo “distribución y promoción del LSD”.

Y sin embargo, a pesar de que hay tantísimas y tan buenas fuentes que hablan de esta trama del LSD, que tan bien han indagado y tantos datos han relacionado, no he encontrado ni una sola (al margen de los investigadores PID) que, al menos, considere “extraño” este sinfín de casualidades y conexiones que rodean a “Paul McCartney”. Como si tuvieran reparo en nombrarlo siquiera.

Sigamos con el gráfico, pero antes tenemos que volver de nuevo a RD Laing, porque nos hemos dejado un dato importante: el famoso psiquiatra trabajaba ocasionalmente en el Departamento de Salud Mental del Middlesex Hospital. Donde desarrollaba sus actividades otro doctor muy conocido por todos nosotros: Richard Asher.

Vamos a hablar de los que yo llamo “Los tres mosqueteros”.

La policía, dirigida desde arriba por el agente Joe Simpson y Shirley Becke, solían suministrar al Profesor Emanuel Miller y al Doctor Richard Asher las drogas que querían estudiar y me usaron como conejillo de Indias.

EMANUEL MILLER

No es un secreto. El doctor Miller, psiquiatra militar, se cita como miembro del Instituto Tavistock en el libro Fifty Years of the Tavistock Clinic, escrito por H.V. Dicks, y que no es precisamente un libro conspiranóico, sino que trata de explicar, desde un punto de vista “humano” y aséptico, las supuestas bondades de la clínica a lo largo de su historia.

El doctor Miller estaba especializado en tratar los desórdenes mentales en niños y adolescentes y, muy especialmente, en muchachas que habían sufrido abuso sexual (recordemos lo dicho anteriormente en las fases de la programación MK Ultra sobre las esclavas sexuales y retengamos este dato para dentro de poco).

Resulta curioso que se interesara por estos temas, siendo que toda su carrera hasta entonces se había basado, siguiendo las directrices del Tavistock, en estudiar los traumas de guerra y el estado de “shock” que éstos causaban en los soldados.

RICHARD ASHER

No existe evidencia de la relación directa del doctor Asher con el Tavistock pero sí con Miller, a través del departamento que dirigía en el Middlesex Hospital, que yo considero dirigido por los mismos científicos del Tavistock.

Asher había sido hematólogo, se había especializado en esta área y había sido en ella donde había desarrollado gran parte de su carrera en la medicina. Sin embargo, asombrosamente, en 1951 decidió abandonar este ámbito y todo su trabajo anterior para dedicarse a tratar desórdenes mentales, especialmente en niños.

Es conocido por haber definido el Síndrome de Münchausen, un trastorno mental en el que el paciente, obsesionado por estar enfermo y así recibir cuidados, se inventa dolencias e incluso se auto inflinge lesiones. Otra interesante forma que adopta esta enfermedad es la de aquellas personas que, en lugar de crear las enfermedades para sí mismos, lo hacen para terceras personas (por ejemplo, un padre hacia su hijo), sugestionándoles para que acaben creyendo que están realmente enfermos.

El potencial de estos pacientes, que eran capaces de somatizar sus angustias, creando con su mente diversos dolores, urticarias e incluso afecciones pulmonares reales, era algo que, sin duda, habría interesado mucho al equipo del Tavistock.

Como ya hemos visto, el Middlesex hospital conecta a Emanuel Miller, RD Laing y Asher. Miller tenía su residencia muy cerca de allí, y no sólo compartía profesión y centro de trabajo con Asher, sino que además eran muy amigos.

De hecho, Richard era profesor de su hijo Jonathan, tal y como Jane Asher nos relataba en una entrevista reciente:

Oliver Sacks era estudiante de mi padre, ya sabes, en el Middlesex Hospital, igual que Jonathan Miller.

Jane comenta también que tiene mucho en común con Jonathan pues él estuvo dudando qué vocación seguir, entre la psiquiatría y el espectáculo, para al final decantarse por este último. Ella misma asegura que, de no haberse hecho actriz, también habría deseado ser psiquiatra. Al parecer el mundo de la psiquiatría y la farándula estaban muy conectados por aquel entonces.

El doctor Asher, como ya sabemos, fue acusado directamente de haber participado, junto con Miller, en la experimentación con humanos para el control mental.

Considerando esto y el hecho de que Asher fuera miembro del Comité Dunlop para la seguridad de las drogas, resulta especialmente interesante la siguiente anécdota, aparecida en Many Years from now, de Barry Miles. Habría que cogerla con pinzas, dada la trayectoria de mi gran amigo, pero precisamente por su capacidad para meter la pata merece ser tenida en cuenta, amén de que Peter Asher la confirmó también:

El doctor Asher adoraba asustar a su familia. Una vez, cuando Paul tuvo un mal resfriado, el doctor Asher le hizo una prescripción para un inhalador nasal y le mostró cómo usarlo: “Sacas la parte superior y colocas encima tu dedo meñique, así” –demostró- “Entonces haces una inhalación con cada orificio de la nariz de manera normal. Después de haber acabado, puedes desenroscar el botón y comerte la Benzedrina”. Peter (Asher) arrastró sus pies con nerviosismo y Paul sonrió forzadamente, sin saber cómo podría confiar en el buen doctor.

Los Beatles, como tantos otros jóvenes entonces, conocían perfectamente la benzedrina, un derivado de la anfetamina. Pero que un doctor con la supuesta seriedad de Richard Asher les enseñara a su hijo y al novio de su hija a obtenerla fácilmente para después consumirla raya en lo bizarro.

Asher pasó 13 años dirigiendo el departamento de psiquiatría del Middlesex, dando clases y ofreciendo conferencias. Pero en 1964, repentinamente, decidió abandonar su puesto y se afincó en su casa para atender allí a algunos pacientes como médico particular. Exactamente en el mismo momento en que Paul se instalaba a vivir allí.

Unos años después, hacia 1967, se vio aquejado por una fuerte depresión, y abandonó totalmente su carrera como psiquiatra.

El 26 de abril de 1969, sábado, el doctor Asher salió de su residencia en Wimpole Street con la intención de ir a la Biblioteca de Marylebond. Unas horas después se denunció su desaparición, al no haber regresado todavía a casa y ser muy tarde.

Seis días después, el 2 de mayo, fue encontrado en su sótano, muerto. La causa: sobredosis de barbitúricos mezclados con alcohol. Si recordamos, la muerte “de moda” entre los suicidas de entonces.

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No me digáis que no es sospechoso que Richard Asher permaneciera durante casi una semana en su casa sin que nadie lo encontrara, siendo que había una denuncia y varios policías buscándole. No me digáis que no es extraño que, preocupada como tenía que estar la familia, nadie advirtiera el momento en que él regresó de nuevo y se metió en el sótano. No me digáis que no es raro que la señora Asher, ante esa situación, no revisara su casa de arriba a abajo. Pero el caso es que, oficialmente, así fue.

¿O tal vez Asher no fue a la Biblioteca de Marylebond? Todo habría resultado más claro si se hubiera hecho el intento de rastrear los pasos que dio aquella tarde el doctor, a quién fue a ver, dónde estuvo. Pero las autoridades pensaron que no había necesidad de iniciar una investigación: para ellos estaba claro que había sido un suicido.

STEPHEN WARD.

ward

Vamos con el tercer mosquetero. Habrá que resumir muchísimo, pues este señor, cuyo nombre encontramos de casualidad investigando a los Asher, ha resultado ser un pájaro de cuidado.

Sería un mentiroso si no confesara que adoraba las orgías de sexo. He estado en toda clase de fiestas de este tipo –aquellas especializadas en ciertas perversiones y aquellas organizadas en un escenario elaborado donde se tenían en cuenta todos los detalles. Mucha de la gente que acudía era rica y famosa, muchas caras conocidas de la vida pública y la televisión. Si tan solo su público los hubiera visto así…
Stephen Ward, entrevista en 1963.

Ward era osteópata de profesión. Esta disciplina, considerada dentro de la llamada “medicina no ortodoxa”, considera que el cuerpo humano es un todo, que los diferentes sistemas que lo integran están interconectados y hay que buscar el equilibro y facilitar su capacidad de autocuración.

Tuvo mucho éxito con sus terapias, pues trataba a importantes personalidades que a su vez le abrieron las puertas de contactos muy influyentes. Un ejemplo sería Lord Astor, empresario y político, miembro de una familia muy relacionada con algunos viejos conocidos nuestros, como los Rockefeller o los Rotschild. Otro de sus pacientes fue Winston Churchill.

Ward es conocido por haber sido una de las piezas clave en el “Profumo affair”, un escándalo mayúsculo, acontecido en Inglaterra en 1963, que acabó con la dimisión de John Profumo, Secretario de Estado para la Guerra, y con el batacazo electoral del Partido Conservador el año siguiente.

Pero vamos a ver cómo se llegó a todo esto.

Stephen Ward tenía el gusto y la habilidad de seducir a jovencitas, mucho mejor si pertenecían a familias desestructuradas y llevaban un estilo de vida cuestionable.

La actriz británica Diana Dors contó en su biografía que durante el rodaje de la película “Lady Godiva rides again” Ward tuvo romances con varias bailarinas simultáneamente.

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Diana Dors en el álbum Sargent Pepper’s

Una de ellas fue Ruth Ellis, la última mujer ahorcada en Gran Bretaña, implicada en un caso que despertó mucha polémica en su momento, por estar rodeado de misterio. Se habla incluso de un asesinato al más puro estilo “Candidato de Manchuria”.

La mejor amiga de Ruth, Vickie Martin, otra de las conquistas de Ward, tuvo también un final trágico. Después de una larga relación con el doctor, en la que él la fue (literalmente, según las crónicas) “moldeando” al más puro estilo My Fair Lady, murió en extrañas circunstancias en un accidente de coche. Un testigo que encontró el vehículo colisionado declaró a la prensa:

La chica estaba muerta sobre la calzada, y todavía me estoy preguntando cómo pudo llegar hasta la calzada, cuando las puertas del coche estaban cerradas.

Existe un registro de 1949 en el que se dice que Roger Hollis, agente de la Inteligencia que sería director del MI5 desde 1956 hasta 1965, reclutó ese mismo año a un hombre llamado Stephen Ward. Se indica que este hombre tenía 37 años. Nuestro Ward nació en 1912.

Como él mismo reconocería más tarde, Ward solía suministrar jovencitas a personajes de las altas esferas para sus fiestas privadas. Él habla de que en ocasiones estas fiestas estaban “escenificadas” al detalle. ¿Qué quiere decir esto? Tal vez nos ayude el testimonio de Christine Keeler en su biografía Secretos y Mentiras:

Stephen conocía ciertos ritos y, en algunas fiestas, las chicas tenían que llevar túnicas al estilo masónico. Las maltrataban y golpeaban como a una estera. En una ocasión encontré pintado en el suelo un círculo de brujas.

Ritual, maltrato, trauma y sexo, todo ello rodeado de un aura de magia y esoterismo.

De esoterismo nada, éste es exactamente el patrón de la programación Monarca, en el nivel Beta.

Sin medias tintas: Ward proporcionaba jovencitas para la experimentación en el control mental, además de hacer buenos contactos con las altas esferas, brindándoles “esclavas sexuales” para su divertimento, previamente entrenadas.

Testimonio de una chica“anónima” que trabajaba en la empresa de modelos Harley, en Londres:

Ronna Ricardo, a quien estuve muy unida por varios años, me contó unas cuantas cosas sobre abusos rituales a niñas, que implicaban a mucha gente importante.

Ella estaba implicada en conseguir chicas jóvenes para “el hombre de la máscara” (un asiduo a las fiestas de Ward del que jamás se ha llegado a saber su identidad) pero sobrepasaba la línea al proporcionarle chicas de más de 15-16 años, cuando él las prefería de 12 o menos. Otros encontraban chicas para él.

Ella estuvo implicada con Stephen Ward en intentar llevar cámaras para tomar fotos de los abusos, pero la seguridad de las “máscaras” era demasiado buena y las cámaras demasiado voluminosas.

Ella supo de una niña de diez años que desapareció después de haber sido llevada al hospital por la policía. Simplemente se desvaneció.

Muchas cosas horribles sucedían durante las “fiestas” que organizaba Ward en su residencia de Wimpole Mews.

Pero un momento, ¿de qué me suena esta calle?

wimpole

Pues sí, es una aledaña a la residencia de la familia Asher.

El doctor Emanuel Miller, tan interesado en tratar a muchachas víctimas de abuso sexual, llegó a tener en su consulta a algunas de las invitadas de Stephen Ward.

El “Profumo affair” sucedió precisamente a causa de una de estas fiestas, en la que Ward presentó a John Profumo y Christine Keeler, de 19 años por aquel entonces. Ambos iniciaron una relación que acabó convirtiéndose en un triángulo amoroso cuando apareció en escena Yevgeny Ivanov, agente del GRU (la Inteligencia rusa) y amigo de Ward.

En 1963 el asunto salió a la luz, con las consecuencias que ya conocemos y llevando a Ward, poco después, al “suicidio”. Eso sí, antes de su muerte se había dedicado a amenazar con contar, con pelos y señales, cómo eran sus fiestas y qué personalidades acudían a ellas. Qué pena que decidiera “quitarse la vida” antes de regalar al mundo tales revelaciones.

Video Free as a bird, recordemos estas escenas:

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ringo

Estas imágenes son un guiño al “Profumo affair”, pues las dos chicas representan a Christine Keeler y Mandy Rice-Davies, otras de las asiduas a las orgías de Ward.

¿Y por qué sale Ringo después? Porque tuvo una pequeña relación con Christine, poco antes de casarse con Maureen. No fue el único famoso con el que ella estuvo, puesto que el doctor la “prestaba” a muchos de sus conocidos.

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Cabe comentar ahora que esta señora que aparece segundos antes de Christine y Mandy es nada más y nada menos que Mary Pinchot Meyer, amante de John F Kennedy y asociada de Timothy Leary. Protagonizó una trama para usar el LSD contra el Presidente. Arrepentida, trató de sacar todo a la luz, siendo asesinada poco después.

Como vemos, George y Ringo pusieron muchas más pistas en Free as a bird de las que nos pensamos.

Existe otra conexión más de Ward con los Beatles. Cuando Brian Epstein llegó a Londres para tratar de promocionar a los chicos y conseguirles un buen contrato, fue presentado al doctor Stephen Ward. Tal vez Brian pensó que, dados sus contactos con personalidades influyentes, podría hacer algo por ayudarles.

Qué casualidad tan enorme que, años antes de que Paul conociera a Jane, su manager ya había tenido contacto con un compañero de trabajo de su padre, el cual casi con total seguridad intercedió para encontrarles una discográfica que les contratara. Es casi tan casual como que Margaret Asher hubiera sido profesora de oboe de aquel piloto de la Royal Air Force que un buen día decidió dedicarse a la música.

Tenemos por tanto la conexión Asher-Ward-Epstein por un lado y la conexión Ward-Asher-George Martin por el otro.

JOSEPH SIMPSON

Como vemos en el gráfico, de cada uno de estos tres últimos personajes parte una línea que lleva hasta Joseph Simpson. Se trata del entonces jefe de la policía metropolitana de Londres, que participaba, como medida de seguridad y control, en las sesiones de experimentación.

Simpson murió en 1968 en un accidente y Richard Asher en 1969. Los siguió Emanuel Miller, muerto en 1970. En la biografía de su hijo Jonathan se cuenta que sus últimos momentos fueron terribles, se revolvía en la cama en una especie de “locura”, lamentándose de su vida y su carrera. Sus últimas palabras fueron: “Soy un fracaso, soy un fracaso”. Ya conocemos la historia de Stephen Ward.

Trágico final para los tres mosqueteros y su fiel ayudante.

2. La vertiente mafia-distribución de LSD

Toca comentar el papel de los “cuadros azules”. Faltan varios personajes y muchas conexiones, pero por no convertir esto en “la historia interminable” he intentado resumir al máximo.

ROBERT LASHBROOK

Representante de la Human Ecology Fund y agente de la CIA que reconoció, en 1975, haber participado en la experimentación del LSD con humanos. Era él el que se encontraba junto a Frank Olson en la habitación del hotel cuando fue lanzado por la ventana (ver “La manipulación de la industria musical”).

Fue asignado en Londres a mediados de los sesenta. Agentes a sus órdenes suministraban LSD a incipientes grupos de Rock antes de sus actuaciones, sin su conocimiento, “para estudiar los efectos de las drogas en sus habilidades musicales”.

¿Y quién era uno de estos agentes? Lo tenemos justo debajo, vamos con él:

DAVID SCHNEIDERMAN

También conocido como “el rey del ácido”, es famoso por haber estado presente en la redada que acabó con la detención de Mick Jagger y Keith Richards por posesión de drogas. Él era uno de los principales suministradores de LSD de las estrellas británicas del momento.

Los Stones estaban celebrando una fiesta en casa de Richards, a la cual, tal y como reconoció Tony Bramwell, también habían acudido George y Pattie Harrison. Pero tuvieron la inmesa suerte de marcharse poco antes de que todo un contingente de la policía irrumpiera en la residencia y hallara grandes cantidades de LSD al registrar las pertenencias de todos.

De todos menos de David Schneiderman, que les dijo a los agentes que en su maletín guardaba negativos de fotografías que se estropearían si los exponía a la luz. Lo dejaron ir sin más, a pesar de que, si le hubieran abierto la maleta, habrían encontrado cantidades de LSD y dopamina como para tumbar a un elefante.

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Durante un tiempo corrió el rumor de que era un infiltrado del periódico “News of the World”, que buscaba una gran exclusiva. Los responsables de la publicación lo negaron en primera instancia, pero poco después tuvieron que reconocer que había sido él el que les había dado la información, aunque sin ser trabajador suyo. Simplemente, no sabían de dónde había salido.

Tras recibir la llamada de Schneiderman, el periódico telefoneó a la policía. Llama la atención que al primero que avisaron fue al Sargento Pilcher, aquel que luego detendría a John y a George en sus propios domicilios por posesión de marihuana, pero éste se negó a participar directamente en la operación. De Pilcher ya hablaremos más adelante, igual que tendemos que detallar más las circunstancias de este hecho tan escandaloso que todavía hoy se recuerda.

Después de la redada Schneiderman desapareció, para no volver a ser visto en Inglaterra. Michael Cooper, fotógrafo de los Stones y colaborador en la portada del Sargent Pepper’s, estaba presente en la fiesta. Era amigo de ambos grupos y solía quedar con ellos muchas veces, coincidiendo también con “el rey del ácido”.

Años después afirmó que no creía en absoluto que Schneiderman fuera un simple soplón del News of the world. Según él, llevaba pasaportes falsos, con diferentes nombres y nacionalidades, y tenía un gran conocimiento en armas. Oficialmente era canadiense, pero también se dijo que provenía de California. La siguiente pista que se tiene de él es, unos años después, en Los Ángeles.

Se cambió el nombre a David Jove e inició una relación con Miss Abbot, una cazatalentos californiana. Abbot, en su biografía, y en base a lo que él le había contado, lo relacionó con el MI5 y la operación CointelPro.

Abbot además era amiga de Marianne Faithful. Una vez ésta fue a visitarla, y Abbot concertó una cita para presentarle a su nuevo novio. Cuando Marianne lo vio, se quedó pálida y salió corriendo del local. Su amiga la siguió, extrañada, hasta alcanzarla a punto de coger un taxi.

-Dios mío, Maggie, ¿es que no sabes quién es? ¡Es el Rey del Ácido! –Dijo Marianne aterrorizada.

(De Schneiderman parte también una conexión hacia Aleister Crowley, de quien era ferviente seguidor, y el satanista Kenneth Anger, pero esa vertiente debe ser tratada en otro artículo).

MICHAEL HOLLINGSHEAD

Uno de los precursores de la experimentación con LSD, fue quien le presentó la droga a Timothy Leary. Tuvo un papel fundamental en la difusión del ácido en USA. En 1965 se trasladó a Londres donde fundó el “Centro psicodélico Mundial”, un organismo que pretendía promocionar la droga como una forma de entender la psicodelia y las nuevas corrientes de pensamiento.

Vamos a hacer una pequeña pausa para destacar cuántos de los implicados en la trama estadounidense del LSD fueron destinados a Inglaterra, precisamente, a mediados de los sesenta, que es cuando empieza a fraguarse nuestra historia de Paul y los Beatles.

Como ya indicaba en el artículo de Yoko, fue el encargado de suministrar la droga a uno de los primeros hombres en Gran Bretaña en disponer de ella libremente: Robert Fraser.

En 1973 Hollingshead publicó sus memorias, en las que detallaba su relación con las más figuras más importantes de los años sesenta, entre ellos John Lennon y George Harrison. También nombra a Paul McCartney pero en este caso, ¿de qué “Paul” nos está hablando?

En aquellos tiempos la droga circulaba por doquier por toda Gran Bretaña, especialmente en el mundo artístico. No había fiesta que se preciara que no ofreciera a sus invitados, junto a una copita de whiskey, unas gotas de LSD. Discotecas, galerías de arte, librerías alternativas… El propio Schneiderman solía sorprender a sus amigos sacando de su maletín cantidades exorbitantes. Pero, ¿de dónde salía todo este ácido?

LA GRANJA DE LLANDDEWI BREFI

Llanddewi Brefi es una pequeña villa situada al este de Gales. Gracias al escritor Lyn Ebenezer (Operation Julie: The World's Greatest LSD Bust, 2010) sabemos que en los años sesenta era la responsable de la distribución de más del 90% del LSD en Gran Bretaña y el 60% en todo el mundo.

Financiada directamente por el Tavistock y controlada por el MI5, Llanddewi Brefi pronto se convirtió en centro de reunión de estrellas como los Stones, Jimmi Hendrix y Bob Dylan. Pero, obviamente, no acudían a vivir a una simple granja, sino a una gran mansión situada al lado, propiedad de uno de los principales líderes de la mafia del LSD de entonces:

DAVID LITVINOFF

Litvinoff parece salido de una película de gangsters. Ni Al Capone estuvo tan relacionado con actividades delictivas. Sin embargo, por aquel tiempo, se las daba de entendido en música y gustaba de relacionarse con los más importantes artistas del momento.

Según Ebenezer:

Bob Dylan permaneció en casa de Litvinoff durante seis semanas durante el verano del 69, justo después del festival de la Isla de Wight. Keith Richards admitió que había estado en Llanddewi Brefi también, a mediados de los sesenta, y que mientras permaneció allí probó todas las drogas ilegales que pudieran existir, incluso algunas que todavía no existían.

Pronto Litvinoff apuntó más arriba y, a través de los Stones, accedió a uno de sus mayores ídolos, al que deseaba conocer desde hacía mucho tiempo: John Lennon.

Nuestro mafioso, además, tenía un asociado, con quien compartía proyectos y negocios, y que también le hacía numerosas visitas desde hacía años. Sí, de nuevo, Robert Fraser.

Pero un momento, porque antes de hablar de él tenemos que abordar a un personajillo poco conocido en toda esta trama, pero con un papel fundamental:

JOHN RILEY.

A estas alturas tiene que sonarnos el nombre, y mucho. Se trata del dentista que suministró el LSD a John y a George, sin ellos saberlo (ver artículo “La gran conspiración, timeline de abril del 65 a agosto del 66).

Si recordamos la información que ofrecí en aquella nota, la esposa de Riley contó que el doctor obtenía el LSD

“de una granja en Gales”.

En Gales no había más granja de LSD que Llanddewi Brefi. Ya sabemos pues con quién se relacionó el dentista y, por lo tanto, cuál era su principal objetivo al poner ácido en los terrones de azúcar de John y George.

ROBERT FRASER

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El “rey de los pajarracos”, el mafioso por excelencia, el mayor promotor del LSD en Inglaterra, el responsable de haber introducido la cocaína en Los Ángeles. Estuvo en el ejército, sirvió en Uganda y se hizo amante de Idi Amin (quien luego sería dictador de este país, cuyo gobierno se caracterizó por el asesinato, la represión y la corrupción).

Gran amigo de “Magic” Alexis Mardas (de éste mejor ni hablo, lo dejo para una gran nota que va a parecer El Quijote de larga).

Asociado de David Litvinoff, cliente principal de Michael Hollingshead, gastaba miles de libras en cada visita que le hacía; debía de salir de allí con una carretilla, aunque luego no vendía las drogas, sino que las regalaba por doquier como si de un “Santa Claus del ácido” se tratase.

Hijo de una importantísima familia de banqueros, que a su vez tenían una estrecha relación con EMI y con la RAF, gestionando una de las mayores fábricas de maquinaria aeroespacial en UK.

Seguidor de Aleister Crowley, principal “consejero” en la creación de la portada del Sargent Pepper’s.

Amiguísimo de Faul, que compraba sus obras de arte y financiaba sus actividades, puesto que Fraser también tenía en propiedad una galería de arte “alternativo”, que había montado, en 1965, con el dinero que le había dado su padre. Y asiduo también de otra infausta galería.

LA INDICA GALLERY

Afortunadamente, ya hemos hablado lo suficiente de este centro como para no tener que alargarnos mucho más. Simplemente daremos un breve repaso por sus “creadores”.

Por un lado, tenemos a John Dunbar, hijo de un agente de la Inteligencia destinado en Moscú. Se da la casualidad de que vivía al lado de la familia Asher. Gran promotor del LSD durante toda su vida, ya que se ha dedicado a organizar simposios y conferencias alabando los poderes del ácido.

Un día de febrero de 1966 Dunbar se encontraba con John Lennon en la galería, charlando. De repente, corrió a una de las estanterías y cogió un libro que le recomendó leer inmediatamente. Se trataba de “The Passover Plot”, de Hugh J. Schonfield, que cuestionaba, desde un punto de vista histórico, el nacimiento y la vida de Jesucristo, así como el surgimiento de la Religión Cristiana.

Aquel libro causó un gran impacto en John y provocó, unas semanas más tarde, las conocidas declaraciones sobre el cristianismo.

Por otro lado, tenemos a Peter Asher (¿cómo no iba a haber un Asher metido en esta otra vertiente?), gran amigo de Dunbar y que, por cierto, hoy en día ostenta el cargo de vicepresidente de SONY USA.

Y por último tenemos al gran, al inigualable, al único Barry Miles, gran defensor del PID en su papel de biógrafo de Faul. Amigo Barry, va un saludo desde aquí.

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Peter Asher, Barry Miles y John Dunbar en la parte exterior de la Indica situada en la calle Mason’s Yard, tal y como se puede leer en el cubo de basura junto al que posan orgullosos.

Los tres, junto con Fraser, unidos en la tarea de influir en la forma de pensar y actuar de los Beatles, en convencerles de que el LSD era el camino. Disfrazados de “intelectuales” y “artistas underground”, queriendo encarnar el movimiento de cambio que tanto anhelaba seguir, en especial, el inquieto Lennon.

Pero había otra forma más de infiltrarse en los Beatles…

La gran conspiración, capítulo 5. La trama del LSD en Gran Bretaña. Nota 2: JANE ASHER.

La figura de Jane despierta mucha incógnita entre los seguidores de la teoría PID. Lo primero que sabemos de ella es que vivió la muerte de Paul y su sustitución, se mostró con Faul en público fingiendo que no pasaba nada y, por lo tanto, es obvio que estuvo implicada en la ocultación.

Pero John, George y Ringo también lo estuvieron y su categoría, más que de cómplices, es la de víctimas de esta conspiración. ¿Es éste el caso de Jane?

Me parece importante aclarar ahora que, así como con los personajes que hemos tratado antes puedo afirmar, clara y abiertamente, cuál fue su implicación, he de ser algo más prudente al hablar de Jane. Lo que expondré tiene el objetivo de que lleguéis a una conclusión por vosotros mismos, que deduzco que será la misma a la que llegamos mis colaboradores y yo.

De entrada, sabemos que el padre de Jane estaba implicado hasta las cejas en toda la trama de la manipulación mental a través del LSD. Sabemos que su hermano Peter fue uno de los creadores de la Indica Gallery. Sabemos que todo este asunto tenía como uno de sus principales objetivos llegar hasta los Beatles.

Teniendo en cuenta todo esto, ¿no resulta un poco difícil creer que la relación entre Jane y Paul, que le llevó a vivir bajo el mismo techo que el doctor Asher y provocó que colaborara con la revista de la Indica Longhairtimes, sea una casualidad?

Jane proviene, por parte de madre, de los Eliot, una familia de muy alto linaje cuyos miembros ostentaron el título de Condes de Saint Germans. Algunos investigadores genealógicos han indagado más para llegar a la conclusión de que incluso podrían ser descendientes del Rey James VI, de la dinastía de los Estuardo.

Margaret Asher era profesora de oboe en el prestigioso Guildhall School of Music and Drama, donde acudió George Martin para instruirse.

De la historia de los primeros años de Jane hay varios detalles que resulta interesante destacar. En primer lugar, lo pronto que empezó a trabajar como actriz, a la tierna edad de cinco años. Siendo tan pequeñita, está claro que no pudo ser por vocación. La responsable fue Margaret, que pensaba que podría ser bueno “para su autoestima”, así que la embarcó en el rodaje de la película “Mandy”.

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A los doce años hizo su debut como protagonista en “Alicia en el país de las maravillas”. Curiosamente su amigo Jonathan Miller, cuando abandonó su carrera como psiquiatra para trabajar en el cine, eligió esta misma obra para empezar.

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Cuando uno lee sobre la vida en casa de los Asher no puede evitar tener una sensación extraña. Se dice que las puertas de las habitaciones tenían que tener pegado un cartel con el nombre del miembro de la familia a la que pertenecían: Jane, Peter, Richard, Margaret, Claire… No sabemos si cuando Paul fue a vivir allí también le colocaron su cartelito. Es probable, porque esta costumbre –más bien una obligación –se mantuvo hasta que los chicos, ya mayores, se fueron de casa.

Quizá querían evitar que alguno de sus hijos, resfriado y bajo los efectos de la benzedrina, se equivocara de cuarto.

Otro detalle (algo que ya he comentado anteriormente), es el hecho insólito de que, de tan tradicionales y serios que eran, permitieran que el novio de su hija durmiera bajo el mismo techo. De nuevo fue Margaret la que insistió en ello. Una noche, tras una visita, a Paul se le hizo tarde y perdió el tren, de manera que la madre de Jane lo convenció para quedarse, señalando después lo bien recibido que sería si se instalaba definitivamente allí.

A menudo bromeo con mis amigas sobre este hecho, comentando lo extremadamente difícil que hubiera sido convencer a nuestros padres de algo así, y eso que nosotras vivimos ya en otra época.

Otro tema interesante es la implicación que tuvo Jane en el trabajo de su padre, fomentada por él mismo:

Solía traer a casa maravillosas historias del hospital para contarlas a la hora de cenar. Una vez me llevó a ver la calavera del “Hombre Elefante”, y me contaba cuentos del Hospital, llenos de maravillosas y macabras historias sobre la sangre en las sábanas de silicona.

Sí, preciosas historias, que a una niña pequeña seguro que le entusiasmarían y le harían dormir mucho mejor.

Creo que, de no haberme convertido en actriz, habría estudiado medicina.

De hecho, años más tarde escribió una novela basada en el Sindrome de Münchausen, enfermedad descubierta e investigada por su padre, haciendo gala de unos impresionantes conocimientos en la materia.

La maniobra de Margaret de introducirla en el mundo del espectáculo para que tuviera “más seguridad en sí misma” tuvo un resultado un tanto dispar. Por un lado, Jane era una muchacha muy tímida e introvertida, demasiado modosita. Todos hemos leído aquella anécdota que describe la sorpresa que se llevaron Paul y el resto cuando ella misma les dijo, nada más conocerla, que aún no había mantenido relaciones sexuales con nadie. Por aquel entonces vestía de manera muy pulcra y discreta, a menudo de negro y muy tapada.

Sin embargo, este pudor parecía desaparecer cuando actuaba. Seguramente por exigencias del guión, se mostró desnuda en varias ocasiones, y en escenas con un alto contenido sexual.

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Es un contraste bastante llamativo, pero no es el único que podemos encontrar en su personalidad.

Jane rechazaba de plano cualquier tipo de droga. Como veremos un poquito más adelante, llegó a declarar, en 1967, que “Paul” había cambiado mucho a causa del LSD y que no aceptaba que lo tomara.

Sin embargo, ayudaba asiduamente a su hermano Peter en la Indica Gallery, concretamente en la librería:

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Una galería que entre sus libros “fetiche” contaba con The Psychedelic Experience de Timothy Leary y que publicaba una revista que de cada dos páginas, una nombraba el LSD. Tal vez le hacían gracia las aventuras de Sugarman, el “super héroe del ácido” (ver “La gran conspiración, timeline de abril del 65 a septiembre del 66”).

A menudo se ha dicho que fue por Peter que Paul se implicó en la Indica y aceptó participar en la Longhairtimes. A juzgar por estas fotos, considero que la influencia vino más bien por otra persona.

La relación con Paul.

En abril de 1963 Jane y los Beatles coincidieron en el programa “Jukebox Jury” de la BBC, aunque ellos ya la habían visto en televisión anteriormente. El detalle más interesante es que fue enviada a propósito allí, por una revista para adolescentes, con el objeto de cubrir la presencia de la banda en el show. Hay una clara intencionalidad pues, y no la “feliz coincidencia” a la que algunas veces se alude.

Hay distintas versiones de aquel primer encuentro. En algunas se cambia el nombre del programa que se estaba emitiendo y en otras se añaden “divertidas” anécdotas, como ésa que cuenta que John le hizo a Jane una pregunta de tipo sexual un tanto grosera, incomodándola en extremo (de nuevo ese pudor y timidez que desaparecerían al poco tiempo de manera radical).

Una de las fuentes es Super Miles, en base al relato de Faul, por lo que casi mejor que no nos basemos en él para saber lo que pasó (quiero decir que aquello de “¡uh, oh! ¡Sorpresa! ¡Eres pelirroja!” no lo vamos a tener en cuenta).

Otra de ellas es Hunter Davies, no muy fiable tampoco aunque en este caso habló con la propia Jane para documentarse sobre este episodio, y por lo tanto es su testimonio directo.

La tercera fuente es la biografía de Cynthia Lennon que para mí es, ahora y siempre, la más verosímil. Me baso en estas dos últimas.

Los chicos se quedaron prendados de ella nada más verla, pues ya sabemos que era muy guapa. De hecho, otro de los motivos por los que Margaret había decidido enviar a sus hijos a trabajar en el mundo del espectáculo fue que sus características físicas –con ese pelo rojo como el fuego –los hacían ver muy atractivos, especialmente a las chicas. Sabía bien lo que hacía.

La invitaron a acompañarla a su hotel, donde todos la rodearon en seguida tratando de llamar su atención. Fue en este momento cuando Jane les contó que era virgen. Un comentario de lo más habitual para hacerles a unas personas que hace unas horas que conoces. Según ella, todos los presentes se quedaron anodados, pues lo consideraban algo muy extraño en una chica del espectáculo que tan segura de sí misma se mostraba en sus actuaciones, aunque en aquel momento sólo tuviera 17 años.

Y volvemos al argumento de antes: 17 años en los sesenta, ¿y la dejan marchar a un hotel con un montón de chicos de veintitantos? Cuántas adolescentes hoy en día pagarían por tener unos padres así.

En realidad, el que más se interesó en un principio fue George, pero no tardó mucho en cederle el puesto a Paul, ya que ella en seguida demostró su preferencia por éste.

El relato de ella continúa diciendo que todos los chicos los dejaron solos en la habitación de Paul, no sin antes darse codazos y guiñar el ojo intencionadamente. Pero él, por primera vez en su vida, se comportó de forma intachable. Siempre según Jane, hablaron durante horas de sus comidas favoritas. Hay que ver lo que dio de sí el tema…

Cynthia nos cuenta que la primera vez que los vio juntos fue un poquito después, en casa de ella. La muchacha se sentaba sobre las rodillas de Paul, “hinchado como un pavo real” –según sus propias palabras –por poder presumir de una novia tan guapa e inusual.

Para Paul Jane suponía una gran pieza –dijo Cynthia dándole, de forma irónica, un matiz de “cacería” a la palabra.

Pero, ¿quién cazó a quién? Paul jamás se pudo resistir a una mujer bonita. La diferencia con Jane es que pocas veces había tenido la oportunidad de relacionarse con alguien que tuviera esos modales tan exquisitos y perteneciera a una familia de tan alta alcurnia.

Unos meses después fueron fotografíados a la salida de un restaurante, haciendo que su relación se convirtiera en portada de las principales revistas de actualidad. Esto le ocasionó a Paul un gran disgusto, pues no consideraba que aquello fuera todavía algo serio. De hecho, veremos en seguida cómo era Jane la que hablaba con la prensa de su noviazgo mientras que él trataba de esconderlo todo lo que podía. Sin embargo la bola de nieve se fue haciendo cada vez más y más grande.

Ya sabemos cómo poco después Paul fue a vivir a casa de los Asher, contento de poder compartir hogar con una familia tan ilustre, ya que pensaba que le ayudaría a pulir su estilo.

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De la relación de la pareja sabemos poco, pues obviamente son cosas personales que ninguno de los dos airearía jamás en público. Tenemos las sentidas canciones que Paul le dedicó durante años, lamentándose de la separación que tenían que soportar por el trabajo de ambos. Pero hay quizá algo más que se puede percibir en sus letras. Uno de los mejores ejemplos es “I’m looking through you”.

https://www.youtube.com/watch?v=YrVaXT9koCw

Estamos hablando de 1965, y ya entonces Paul decía “no tener las cosas muy claras”.

Lo poquito que he podido leer me ha dejado la sensación de que la actitud de Jane hacia Paul era extraña, contradictoria por lo fría que resultaba a veces. Él le era infiel regularmente, algo que dudo muchísimo que ella no supiera o al menos sospechara (vamos a tener que volver a este punto después). Pero a ella no le importaba. Ni le importaban las infidelidades ni que las fans mostraran un excesivo cariño hacia su novio estando ella delante.

Hay una anécdota de una admiradora de Paul, Marianne Goldsmith. Paul y Jane habían acudido a una fiesta en Londres. Un grupo de fans se agolpaban en la puerta esperando que salieran sus ídolos.

Paul salió con Jane y Marianne se acercó ufana a pedirle un autógrafo.

-¿Tienes un bolígrafo? –Le preguntó Paul a Jane. Ésta sacó uno y se lo dio. Paul firmó el autógrafo a la muchacha y le devolvió el papel, rozando intencionadamente su mano.

-No sé cómo puedo agradecértelo –dijo ella.

-¿Qué tal un beso? –Respondió él guiñándole un ojo.

Marianne dudó, mirando de reojo a Jane. Pero al ver que ésta se mantenía impasible, se acercó a Paul y le besó en los labios.

Y después, tranquilamente, ambos entraron en el coche y se fueron.

Por otra parte tenemos los constantes rumores de compromiso. Cada cierto tiempo Paul tenía que salir al paso para desmentirlos. Recordemos la entrevista del 63 en la que él, con humor, decía que en los últimos tiempos la prensa los había comprometido, los había casado y hasta los había divorciado después.

En 1964 concedió otra entrevista en la que se quejaba de estos rumores, aclarando que él todavía no “iba en serio con nadie”. Incluso hablaba de Jane como “una buena amiga”.

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Pero lo más curioso de todo es que, como ya adelantaba, era la propia Jane la que iba alimentando tales rumores, como es el caso de estas declaraciones el 15 de agosto de 1965 para el Sunday Mirror:

Sí, voy a casarme con Paul McCartney. No soy la mujer de Paul todavía, pero sí, vamos a casarnos pronto.

También tenemos este recorte de la revista KRLA Beat, del 12 de marzo del 66:

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Y, por supuesto, es Jane misma la que continúa insistiendo en que ella y Paul van a casarse mientras que él se mantiene firme en insistir que no tiene planes de boda.

Otras veces aparecía diciendo no sólo que estaban a punto de casarse, sino que ya habían planeado tener montones y montones de niños.

Pareciera como si Jane estuviera mucho más segura que él de la firmeza de su relación, cosa que choca frontalmente con su actitud y con la tristeza que mostraba Paul en sus canciones, como la sombría “Things we said today”.

A mediados de 1966 Jane convenció a Paul para que comprara una casa en Cavendish Avenue, en el barrio de Saint John’s Wood, así como otra propiedad: una granja en Escocia, junto a un pueblo llamado “Campbeltown”. Una curiosísima y macabra coincidencia, que nos impactó mucho en su momento, llegando incluso a hacer pensar a algunos de mis colaboradores que podría haberse tratado de una especie de “premonición del futuro”.

Y es que por aquel entonces, si bien contábamos con la entrevista de junio del 66 en la que Paul decía que se acababa de comprar una casa en el campo, no sabíamos aún que en realidad la idea había partido de Jane. Lo cual convierte la “premonición” en algo un poco más real y ciertamente sospechoso, dada además la fecha.

Cabe indicar también que Paul, aparte del día en que la compró, no volvió a poner un pie en esa casa. Sin embargo se convirtió en idílico lugar de refugio de Faul, ya que se sentía muy cómodo en ese ambiente campestre, rodeado de animales de granja. Algo que siempre ha ido muy bien con su carácter, muy distinto del de Paul, que era más cosmopolita.

Sobre Cavendish, ella la decoró totalmente a su gusto, no dejando apenas margen a Paul para elegir. Jane se encargaba de tener la vivienda siempre ordenada. Tanto que un día que estaba limpiando tiró a la basura, sin darse cuenta, un cuaderno lleno de letras escritas a mano de canciones de Paul y John. Un material que hoy en día tendría un valor incalculable, si no se hubieran perdido por un pequeño despiste, por no hablar del valor simbólico que tendría para aquellos que saben que Paul ya no volvió a escribir nada más.

Y así llegamos a otoño de 1966.

Tras la muerte de Paul.

Jane estaba en Londres cuando todo sucedió. No se movió de allí en todo el otoño, dato que conocemos por las fotografías de la grabación de la película “A Winter’s Tale”. Sin embargo, Faul se ha empeñado siempre en situarla en Kenya con él y Mal Evans en noviembre, sin que ella haya desmentido nunca tal afirmación falsa.

No sabemos cuándo se enteró de la muerte de Paul, ni cómo reaccionó, pero es obvio que no afectó a su capacidad artística, dado que no se interrumpió el rodaje del film. Claro que, en realidad, la señorita Asher pasó los siguientes 20 meses actuando.

Y no lo decimos nosotros, lo contó el periodista J Marks en su artículo del New York Times publicado el 2 de noviembre de 1969 en el cual, a pesar de titularse “No, no, no, Paul McCartney no está muerto”, tuvo el detalle de compartir una curiosa anécdota.

Durante una fiesta a finales del 67 una persona muy allegada a los Beatles (de la cual no quiso facilitar el nombre) le aseguró que Paul estaba muerto desde hacía un año y que Jane estaba fingiendo que no había sucedido nada, dejándose ver con el sustituto como si siguiera tratándose de su novio.

En seguida volveremos a Marks, pero ahora es interesante analizar los datos que tenemos de aquella época, para intentar averiguar de qué forma se desarrolló la mayor obra de teatro en la que participó Jane Asher.

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En el libro Anthology Faul tuvo otro de sus momentos estelares al afirmar claramente que durante “los años que habían estado juntos, Jane y él no habían tenido nada de sexo”.

Por respeto a Paul verdadero, no vamos a comentar por qué tal afirmación, en su caso, carece de toda lógica, además de que tres años y medio de relación son muchos…

Pero en el caso de Faul adquiere todo el sentido del mundo, y habrá que agradecerle su ataque de sinceridad al más puro estilo de “decidí ir al hotel y volver como ÉL”.

Y es que eso es totalmente cierto, puesto que, por mucho que aparecieran en público muy sonrientes y de la mano, no tuvieron nada que ver el uno con el otro.

David Weston.

De hecho, a los pocos meses de la muerte de Paul, Jane Asher tenía una relación con otro hombre.

De nuevo recurrimos al maravillo Many Years from Now donde Faul nos regala estas declaraciones:

Recuerdo cuando ella estaba trabajando en la Bristol Old Vic y tenía un novio en Bristol, me iba a dejar por él. Eso fue totalmente traumático, fue como “¡uhhh! ¡Rechazo total!” Volvimos a estar juntos otra vez pero yo ya había pasado por esto cuando finalmente rompimos. Parecía que tenía que suceder. Me sentí muy bien.

Metedura de pata monumental al confirmar por fin lo que muchos fans llevaban sospechando durante décadas. Algo que se había intentado mantener en el más estricto de los secretos y que no esperéis que Asher reconozca jamás: su relación con el actor David Weston.

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Jane y David se conocían desde 1965, momento en que ella se unió a la compañía de teatro Bristol Old Vic. Los rumores, que salieron del mismo grupo de actores, afirman que fue a raíz de compartir protagonismo en la obra “The Winter’s Tale”, que Jane y David se enamoraron e iniciaron una relación.

Su estreno se produjo en agosto de 1966 en el Festival de Edimburgo, para posteriormente ser interpretada en el Teatro Cambridge de Londres en una serie de pases que comenzaron el 30 de septiembre. A principios de noviembre comenzó la grabación de la película, con los mismos actores.

Por lo tanto, se puede deducir que esta relación comenzó en algún momento entre septiembre y octubre del 66. Como dice el refrán: “a rey muerto, rey puesto”.

A comienzos de 1967, ya finalizado el rodaje, Jane y la Bristol Old Vic marcharon a Estados Unidos para hacer una gran gira de representación de “Romeo y Julieta”. La prensa, en aquel momento, se hizo eco de la extrañeza de los fans ante el hecho de que su novio no hubiera ido a despedirla:

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Durante los meses siguientes Jane y David continuaron con su romance, tratando de ser lo más discretos que podían. La representación tuvo muy buenas críticas, destacando los expertos “la gran química” que había entre ambos actores.

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Tratándose de personalidades tan conocidas era inevitable que surgieran los rumores. En Estados Unidos no son tan “políticamente correctos” como en Inglaterra, y algunas revistas comenzaron a hacer insinuaciones.

Pero que la “novia oficial” de Paul McCartney tuviera una relación amorosa con un actor, junto con las muestras de extrañeza de los fans de los Beatles ante el “cambio radical” de Paul, era algo realmente peligroso.

Mientras tanto, en Londres, Faul se divertía de lo lindo organizando fiestas en Cavendish llenas de mujeres e incluso paseándose con ellas tranquilamente.

La situación era insostenible, había que mover ficha.

El viaje a Denver.

A principios de abril de 1967, Faul y Mal Evans deciden viajar a Denver para darle una sorpresa a Jane por su 21 cumpleaños.

Pero no fueron solos, sino que en el viaje le acompañó la madre de Jane.

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La noche del 8 de abril se celebró una gran fiesta de cumpleaños, a la que asistieron todos los miembros de la Bristol Old Vic.

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Al día siguiente Jane y Faul fueron de excursión por las montañas rocosas, con el inseparable Mal como encargado de tomar numerosas fotografías del momento, que luego serían convenientemente publicadas en diferentes revistas.

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“¡Aquí no pasa nada, “Paul” y Jane siguen juntos y muy felices!”

Pero no sirvió de gran cosa. Los rumores sobre la pareja seguían surgiendo aquí y allá, señalando la frialdad que se apreciaba entre ambos. Por más que se mostraran en público sonrientes (quizá incluso demasiado forzados), los fans sentían que aquello ya no era lo mismo.

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Años después Jane trataría de darle una explicación:

Cuando regresé después de cinco meses, Paul había cambiado mucho. Estaba inmerso en el LSD, lo cual yo no compartía. Estaba celosa de todas esas experiencias espirituales que él había tenido con John. Había como quince personas dejándose caer en casa durante todo el día. La casa había cambiado y estaba llena de material del cual yo no sabía nada.
The Beatles,
Hunter Davies.

Pero aparte de la actitud que se percibía entre ellos, hubo algo más que hizo que los fans sospecharan que esa relación no tenía muy buena pinta. Y es que Faul no era tan cuidadoso como Jane.

Maggie McGivern.

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Una vez más, tenemos que volver a ella. Ya conté gran parte de su historia en el artículo “Linda Eastman”, pero ahora hay que contextualizarla dentro del tema de Jane y de paso aclarar algunos puntos que hasta ahora resultaban un tanto contradictorios.

En 1997 el Daily Mail publicó un artículo sobre la relación de ella con “McCartney”, con una breve confirmación de la madre de Maggie.

Un poco después, descontenta con algunos aspectos que, a su juicio, no habían sido bien enfocados por la revista, concedió la única entrevista que ha hecho en su vida.

Pero ofreció una historia a medio camino entre la fábula y la realidad. De todo lo que contó, sólo considero real lo que dijo sobre sus sentimientos hacia Faul, la intromisión inesperada de Linda –incluso en contra de él mismo – y el final de la relación. Maggie era una groupie, preparada para cumplir su función, pero cometió un inmenso error con el que nadie contaba: se enamoró de Faul.

Para empezar, no está nada claro en qué momento comenzó la relación, ni cuándo se encontraron, al menos Faul y Maggie. Pero lo que sí es cierto es que Paul coincidió con ella en una ocasión:

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Maggie y Paul, en una fiesta de la Indica Gallery, charlando con algunos conocidos, uno de ellos Barry Miles (enfrente de Paul y con la cara tapada).

La fecha de estas fotografías es un poco dudosa, pero suelen situarlas en enero del 66. Esto sería interesante por la cercanía con el supuesto “accidente de moto”, ya que no se aprecian marcas visibles en la cara de Paul.

En el blog donde las encontré se comentaba con jocosidad el “interesante” atuendo de Maggie, más propio de un día de playa que de una fiesta en una galería de arte en pleno invierno. Bien podría ser una curiosa forma de entender la moda de los sesenta por parte de la modelo, pero mi opinión personal es que he visto groupies (por no nombrar otras profesiones igual de honrosas) más tapaditas.

El hecho de que estuviera precisamente en la Indica, y sabiendo (como veremos ahora) que el enlace entre Maggie y Paul fue John Dunbar, no hace más que añadir más sospechas a la presencia de la muchacha en el entorno de Paul.

Pero vamos a analizar su versión de los hechos.

Según Maggie, y este es el primer punto que resultaba imprescindible aclarar, ella habría tenido una relación tanto con Paul como con Faul.

Pero, ¿es así?

Su historia cuenta que conoció a Paul en casa de John Dunbar y Marianne Faithfull, mientras hacía de canguro del hijo de la pareja, el pequeño Nicholas. Paul fue a visitar a ambos y se encontró con Maggie sola, que preparaba la comida para cuando regresaran. Según cuenta, John y Marianne no volvieron a tiempo y ellos se comieron la comida entre los dos, charlando animadamente.

Después, y siempre en el mismo contexto –ella trabajando de canguro en casa de Dunbar y Faithfull - hubo más encuentros, propiciados por Paul que se había sentido atraído por ella. Esto sucedió durante algún tiempo, hasta que seis meses después, durante la grabación del álbum Revolver, iniciaron su relación.

Primera incongruencia: Maggie no nombra la Indica Gallery en su relato, sino que recalca que siempre se encontraron en casa de los Dunbar.

Siguiente punto: el pequeño Nicholas nació el 10 de noviembre de 1965. Sin embargo, poco después del nacimiento Marianne dejó a Dunbar y se marchó a vivir al apartamento de Brian Jones y Anita Pallenberg en Chelsea.

Marianne no volvió a poner un pie en el apartamento en que había vivido con Dunbar, la relación acabó totalmente, puesto que ella se sentía atraída por Mick Jagger.

Por lo tanto, es absolutamente imposible que Maggie trabajara de canguro en casa de John Dunbar y Marianne Faithfull, puesto que ella se marchó poco después de tener al niño. Por otra parte, en una entrevista concedida por ella recientemente, contó que al principio el pequeño fue enviado a vivir en casa de su madre, debido al mal ambiente que había en casa de Dunbar (llena constantemente de drogadictos).

Por lo tanto, esta situación que cuenta Maggie no se pudo dar jamás, y eso que ella asegura que si se encontraba con Paul, era porque él iba a ver a Dunbar a su casa.

Es más, en sus propias palabras: fue mientras cuidaba de Nicholas en casa de Marianne, en el tercer piso de su apartamento en Chelsea, cuando me encontré con Paul.

Los Dunbar no vivían en Chelsea, sino en el número 29 de la calle Lennox Gardens en Belgravia. Los que sí vivían en Chelsea eran Brian Jones y Pallenberg. Pero si Maggie fue allí a cuidar de Nicholas, desde luego no estaba John Dunbar y por lo tanto, ¿dónde está la excusa para que Paul fuera allí a verle?

Maggie no tiene las cosas muy claras. Llegué a pensar que quizá, al menos, sí hubiera sido cierto que fue canguro de Nicholas –aunque sacando a Paul de la ecuación –si no fuera porque en la completísima biografía de Marianne Faithfull no se la nombra para nada.

Para mí, lo único cierto aquí es que ella estuvo en casa de Dunbar, pero no desde luego trabajando como canguro –al menos de un niño. Y fue Dunbar quien la llevó a la Indica y la presentó a Paul.

Eso sí, las fotos de Maggie con Paul –sólo existen esas dos, del mismo día –no muestran en absoluto a una pareja de amantes. No quiere decir que no lo fueran, pero si hemos de fiarnos de la palabra de ella, mal asunto, al menos por lo que respecta a las circunstancias en las que sucedió.

Yo, personalmente, lo dudo.

Sin embargo, sí que disponemos de varias fotografías de Faul con Maggie paseando su romance por media ciudad o jugando en la playa:

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Sin pudor y sin ánimo de esconderse.

Ahora es cuando tenemos que volver a Jane: algunas de estas fotos fueron publicadas en su momento por diferentes revistas. ¿No las vio?

Maggie cuenta cómo un día llamó a casa de Faul y Linda le cogió el teléfono. Por lo tanto, se deduce que ella llamaba a casa de su amado sin importarle quién estuviera allí. Oficialmente, Jane Asher y “Paul McCartney” vivían juntos en Cavendish. ¿No es un poco raro que si alguien tiene una relación formal –incluso un compromiso de matrimonio- permita que su amante llame a su casa como si tal cosa?

Estos datos serán muy importantes dentro de poco, cuando hablemos de la ruptura.

En cualquier caso, no es de extrañar que algunos fans dudaran del noviazgo de Jane y “Paul”, máxime si comparamos las imágenes de Faul y la modelo con estas otras:

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Es muy interesante ver el video de esta entrevista de 1968, analizando la expresión de ella y el hecho de que prácticamente no abra la boca en todo el rato.

Eso sí, se encarga de que veamos claramente el bonito anillo que lleva en su mano.

El compromiso

El 25 de diciembre de 1967 Jane Asher y “Paul McCartney” anunciaron su compromiso. Esta vez no era un bulo; la pareja, por fin, iba a casarse.

Existen foros (no PID) que debaten sobre la relación de Jane con Paul destacando lo extraño que resultaba este compromiso en un momento en el que sus relaciones eran más frías que nunca.

Apuntan, acertadamente, a que Paul nunca había querido dar ese paso, ni siquiera cuando la relación pasaba por su mejor momento (si es que alguna vez lo hubo). Y sin embargo es ahora cuando se deciden, con él teniendo numerosos romances y el nombre de David Weston colgando sobre ella.

En contra de lo que habría cabido esperar, las fans incondicionales de “McCartney” no salieron a la calle en un ataque de histeria, llorando ante la pérdida de soltería de su ídolo (como sí harían después con Linda). No debieron de tomarse muy en serio el compromiso.

Compromiso que alguien tenía la certeza de que no iba a durar más que unos pocos meses. Volvemos al artículo de J Marks:

-¿No sabes que Paul murió el año pasado? –Saltó un invitado de repente. –Ése es sólo un doble que se está haciendo pasar por McCartney para que las ventas no resulten perjudicadas por la tragedia.

-Y, ya ves –siguió mientras mi boca se abría a causa de la sorpresa –Jane sólo sigue con él para ayudar en ello. Un día, muy pronto, ella anunciará una ruptura. Es sólo un asunto de guardar las apariencias hasta que llegue el momento apropiado.

A pesar del hecho de que el que me contó esta historia era amigo de los Beatles, no le dí mucho crédito al rumor hasta el siguiente verano, cuando Jane, efectivamente, anunció que ella y Paul habían roto. Curiosamente, fue durante el mes de noviembre de 1968 cuando Linda se mudó a Londres para vivir con Paul en su casa de Sant John’s Wood. En marzo de 1969 ya estaban casados. Le envié el siguiente mensaje:

“Enhorabuena, quienquiera que seas”.

La ruptura

La historia oficial siempre ha mantenido que el motivo de esa ruptura fue que Jane encontró a su prometido en la cama con otra mujer. Se dice que, aunque Paul le había sido infiel a ella muchas veces en el pasado, un compromiso de matrimonio era cosa seria y ya no admitía ese tipo de desplantes. Se ve que los que argumentan esto o no conocen la historia de Maggie o directamente no les interesa mucho tenerla en cuenta.

Jane tuvo que saber, obligatoriamente, lo que estaba pasando con Maggie. Había fotos, había testimonios, ella llamaba a Cavendish cada dos por tres. Una relación de al menos un año, con viajes, cenas y románticos paseos. Pero mira por dónde, a Jane le pareció “menos infidelidad” lo de Maggie que lo de la pobre y denostada Francie Schwartz.

La historia de Francie

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Y digo “pobre” porque estamos ante otra groupie utilizada en su momento por Faul, y utilizada después por los de siempre para justificar lo injustificable.

Francie era una guapa redactora de publicidad de 24 años que vivía en Nueva York. En 1968 se enteró de que la empresa de los Beatles, la Apple Corp, estaba buscando nuevos talentos, así que, sin pensárselo dos veces, cogió un avión hacia Londres.

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Una vez allí, consiguó acceder a Faul en las mismas oficinas, comentándole sus aspiraciones profesionales y ofreciéndole un guión que acababa de escribir para que le echara un vistazo.

Faul le echó un vistazo a algo más que el guión. Llevaba un año y medio disfrutando del estatus de ser “Paul McCartney” y no perdía la oportunidad de conquistar a cualquier mujer bonita que se le pusiera delante. Es lógico, siendo un hombre soltero y sin compromiso.

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Intercedió por Francie para que la contrataran en Apple y comenzó su labor de “acoso y derribo”, propiciando diversos encuentros y enviándole mensajes comprometedores.

Pero Faul no tenía el romanticismo y la elegancia de Paul. La relación entre él y Francie comenzó una mañana en la que se presentó en casa de ésta al grito de “It’s fuck day!” mientras la cogía del brazo y la arrastraba hasta el dormitorio.

Todo esto lo cuenta Francie en su libro autobiográfico, Body Count (Straight Arrow Books, 1972) sin omitir detalle. Y aprovecho para aconsejarle desde aquí un poco de prudencia. Aunque sospecho, por cómo habla, que no está muy al tanto de la película, no es muy recomendable para ella que haga entrevistas diciendo cosas como ésta:

Volvamos a 1980. Tras el asesinato de John lennon, los historiadores "buitres" de la cultura oficial empezaron a reescribir la historia. Y Paul McCartney empezó a reescribir la biografía oficial de John en cada oportunidad que tuvo.

O como esta otra:

Lo que sí ví es que era muy inseguro con respecto a no ser capaz de escribir sus propias partituras (siendo totalmente dependiente de George Martin). Sobre Randy Newman su primera reacción fue: “Este tío puede realmente escribir música”. Yo me quedé en shock. No le dije nada porque para mí era demasiado obvio: “¿Qué crees que haces entonces tú, hígado troceado?” –Era lo que yo pensaba.

Sin embargo, lo hecho hecho está y habrá que agradecérselo, especialmente su negativa tajante, durante toda su vida, a convertirse en la culpable de la ruptura entre Jane y “Paul McCartney”.

Lo dijo en su libro y lo ha mantenido siempre en sus entrevistas. Simplemente, eso es falso. Ella jamás vivió la situación que tantas páginas y biografías cuentan: que Jane regresó antes de tiempo de Bristol y, al entrar en el dormitorio, sorprendió a la pareja en la cama.

Francie puede ser muchas cosas, pero no miente. No tiene motivos para ello. Tuvo un affair durante unos meses con un hombre y luego se acabó. Para ella, no hay PID de por medio, no hay nada que ocultar.

De hecho, este cuento jamás ha sido confirmado por ninguno de los principales protagonistas del asunto, ni siquiera por Faul, y ya sabemos lo aficionado que es a mentir para adecuar la historia a sus intereses.

Posiblemente por el empeño de Francie en negarlo y la necesidad de haberla hecho partícipe de la verdad para convencerla de que tenía que convertirse en “la mala de la película”.

Tenemos también estas impresionantes declaraciones de Ringo en el libro Anthology:

Creo que esperábamos que Paul y Jane Asher se casaran. Eran amantes, estaban juntos, y era lo más natural que sucediera. No sé qué fue lo que acabó realmente por separarlos al final. Tendremos que preguntarles a ellos, o mejor preguntémosle a ella, eso probablemente sea más interesante.

Era del dominio público, pues fue la excusa que se dio, que la causa final de la ruptura había sido encontrar a Francie en su casa. ¿Por qué dice Ringo que no sabe qué pasó? Pero lo más importante, ¿por qué insinúa que sería mejor preguntarle a Jane en lugar de a “Paul”?

En cualquier caso, Jane Asher jamás sorprendió a Faul con Francie en la cama. Y, por supuesto, aquella no fue la causa de la ruptura. Principalmente porque ahí no había nada que romper.

El 20 de Julio de 1968 Jane Asher anunció, en un programa de la BBC, que el compromiso entre ella y McCartney ya no existía.

No lo he roto yo, pero está roto, acabado. Sé que suena cursi, pero todavía nos vemos y seguimos sintiendo amor el uno por el otro, pero no ha funcionado. Quizás seamos viejos amantes de juventud y nos encontremos de nuevo y nos casemos cuando tenganos setenta años.

Años posteriores.

Poco después Jane inició una relación con el director escocés Robert Kidd:

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Kidd había dirigido la obra “Summer”, en la que Jane hacía de protagonista, representada durante el mes de Julio del 68 (demasiado poco tiempo tras una ruptura que para ella había sido tan traumática). La relación duró hasta principios del año siguiente.

En 1971 Jane conoció al ilustrador Gerald Scarfe. Entre sus trabajos más importantes destacan los dibujos para el álbum “The Wall” de Pink Floyd, y su posterior adaptación al cine.

A pesar de que su relación era muy sólida, Jane huía del compromiso como de la peste. Scarfe le pidió varias veces que se casaran, una decisión que a ella le costó más de diez años tomar, aunque ya tenían una hija, Katie, nacida en 1974. A día de hoy su matrimonio continúa.

En 1978 concedió una entrevista en el piso de su madre, situado en la calle Abbey Road. Fue en este momento cuando los periodistas se dieron cuenta de que jamás iban a sacar ni una sola palabra de Jane sobre su relación con Paul McCartney.

1978

A pesar de los continuos ofrecimientos, que incluían cifras millonarias, Jane siempre se ha negado no sólo a hablar de ello, sino también a escribir o autorizar cualquier tipo de biografía. Su explicación: “es mi vida privada”.

Se puede entender y sobre todo respetar que alguien no quiera airear los detalles de una relación personal. Pero en el caso de Jane ni siquiera permite que le nombren a Paul McCartney en una entrevista. Su cerrazón y rechazo a hablar del tema son demasiado exagerados.

Por otra parte, Jane ha resultado ser una escritora bastante aceptable. En 1999 publicó el libro The Question (editorial Harper Collins), en el cual sus fans quedaron soprendidos al descubrir que en la mente de la siempre dulce y discreta Asher había sitio para historias de traición, crueldad y venganza.

La historia se sitúa a finales de los años cincuenta, y la protagonista es una triste señora de 58 años llamada, curiosamente, Eleanor.

Eleanor está casada con un especulador inmobiliario que lleva a cabo su profesión mediante prácticas poco éticas (rayando en muchos casos la estafa) y que, según recalca su propia esposa con desagrado, “lleva unas corbatas horribles”. Eleanor y su esposo no mantienen relaciones íntimas y nunca tuvieron hijos.

Un buen día descubre que su marido lleva una doble vida. Durante los últimos 20 años él ha estado con otra mujer con la que ha tenido una hija, y las ha estado visitando con frecuencia haciendo el papel de esposo y padre. Ellas tampoco saben de la existencia de Eleanor.

Una vez digerida la noticia, Eleanor planea una horrible venganza que acaba con la muerte de John en un accidente de tráfico, y ella teniendo que negociar la herencia con la otra mujer y su hija.

Siempre encontré fascinante el hecho de que puedas vivir con alguien durante años y no conocer una parte importante de su vida –explicaba Jane – y darte cuenta de que la vida que tú pensabas que tenías es completamente falsa e irreal, y no era lo que creías que era. Ése fue mi punto de partida.

La novela está escrita con un estilo mordaz y muy amargo que ha acompañado a otras de sus publicaciones, y que ha sido objeto de curiosidad por parte de la prensa.

Tanto es así que en recientes entrevistas, ante la pregunta de si en sus obras había algo de autobiográfico, respondía así:

La vida es sangrienta, oscura y horrible. Eso no significa que vaya por ahí permanentemente deprimida, pero lo haría si realmente empezara a pensar en según qué cosas. No creo que haya ningún sentido para nada. Ahora estoy un poquito más cerca de aceptar que he estado al borde del abismo. No comprenderás nada hasta que no estés en él.

Entrevistador: Es demasiado fácil, me pregunto, ver este estudio de desintegración doméstica como una forma de externalizar una pesallida para alguien cuya vida, como la suya, Señora Asher, parece tan afortunada, tan llena de comodidades, tan equilibrada, tan perfecta.

Jane:Eso no es verdad. Los problemas, las tragedias y las penas forman parte de la vida privada de cada uno y yo, como la mayoría de las personas, no hablo sobre ello. Puedes aparecer en público brillante y sonriente, con tu pelo perfecto y tu maquillaje OK y ésa es la cara que muestras al mundo. Pero eso no significa que las cosas hayan sido siempre maravillosas. Comparada con la mayoría de la gente, he tenido una vida extremadamente privilegiada, una vida feliz, pero no significa que no haya tenido horrores y preocupaciones y traumas que me hacían despertarme a media noche, y ésa es la parte de mí sobre la que escribo. Todos hemos echado un vistazo sobre el abismo, ¿verdad?

Ojalá Jane aceptara contarnos algo más de ese abismo por el que estuvo a punto de caer. Nos cuesta creer que esto haya sucedido en las últimas décadas, durante las cuales ha vivido un muy feliz matrimonio, ha actuado, ha escrito libros y ha horneado preciosos pasteles. Es posible que esos traumas que la hacen despertarse por la noche se remonten a los años sesenta.

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Epílogo.

Hace unos años las cosas eran más fáciles en la red. Uno de los miembros del foro Proboards, del 60if, consiguió el mail de Jane Asher y le preguntó directamente sobre el rumor de la muerte de Paul McCartney.

En un escueto y cortante mensaje, ella le respondió:

“No voy a hablarte de eso”.

final

BIBLIOGRAFÍA Y FUENTES

Libros y artículos:

Asher, Jane. The Question. Harper Collins, 2009.

Asher, Richard (1951). "Munchausen's syndrome". Lancet 1 (6650): 339–41.

Davies, Hunter. The Beatles. Ebury Press, 2009.

Dicks Routledge, H.V. Kegan, Paul. Fifty Years of the Tavistock Clinic. 1970

Estulin, Daniel. El Instituto Tavistock. Zeta Bolsillo, 2013.

Lennon, Cynthia. John. Estados Unidos: Hodder & Stoughton, 2005.

Marks, J. “No, no, no, Paul McCartney is not dead”. New York Times (2 noviembre 1969) p. D13.

Miles, Barry. Many Years from now. Londres: Vintage-Random House, 1997.

Schwartz, Francie. Body Count. Straight Arrow Books, 1972.

Webs:

Ron Patton Project Monarch: Nazi Mind Control http://www.whale.to/b/patton.html

El Instituto Tavistock, el secreto mejor guardado de América, por el Doctor Byron T. Weeks, http://www.bibliotecapleyades.net/sociopolitica/sociopol_tavistock06.htm

Blog “Beatles Conspiracy”: http://beaconfilms2011.blogspot.com.es/

Entrevista a Jane sobre su libro: http://www.independent.co.uk/life-style/interview-jane-asher-the-icing-on-the-cake-1156869.html

Resumen de la ruptura por The Beatles Bible: http://www.beatlesbible.com/1968/07/20/jane-asher-announces-her-split-from-paul-mccartney/

Conferencia de David Icke en Oxford Union: https://www.youtube.com/watch?v=nXiB_cchwfk

The Winter’s Tale, con Jane Asher y David Weston: http://janeasher.webs.com/apps/photos/photo?photoid=167874159

http://truthaboutthebeatlesgirls.tumblr.com/post/22768842014/the-winters-tale-august-1966-jane-asher-and


Entrevista a Francie Schwartz: http://abbeyrd.best.vwh.net/francie.htm

La historia de Maggie McGivern: http://sentstarr.tripod.com/beatgirls/mcgiv.html