Paul is Dead

Linda Eastman



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Éste ha sido uno de los personajes más sorprendentes de mi investigación. Alguien a quien no había prestado atención hasta que un buen día leí algo sobre unas supuestas cintas que habría grabado poco antes de morir, y cuyo contenido no ha salido jamás a la luz.

Pero es que además Linda, a pesar de ser conocida por su carácter hogareño y maternal y por haber protagonizado uno de los matrimonios entre famosos con más éxito de la historia, tenía un pasado bastante turbulento y unos amigos muy interesantes.

Es gracias a Danny Fields que tenemos gran parte de esta información sobre la historia de Linda antes de convertirse en la “señora McCartney”, apellido por el que, por cierto, no me veréis nombrarla nunca, ya que considero que no le corresponde por legítimo derecho.

Fields fue el director de la revista Datebook en los años sesenta. Director significa que decidía qué se publicaba y qué no, y qué debía aparecer en portada.

La revista Datebook es tristemente conocida por haber provocado numerosas protestas en contra de los Beatles publicando esta portada a finales de julio de 1966, poco antes de que comenzara la gira norteamericana de los Beatles:

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Y sí, el propio Fields reconoció años más tarde que, cuando llegaron a sus manos los derechos de las entrevistas que Paul y John habían concedido meses antes (y que no habían causado ninguna controversia en Inglaterra), le pareció “interesante” que salieran en primera plana. Como mínimo, se podría decir que tergiversó a propósito los testimonios para vender más ejemplares. Pero yo he ido más allá en mis investigaciones, y analizando el contexto de la época, he llegado a la conclusión de que buscaba exactamente el mismo objetivo que consiguió.

Es interesante que Linda fuera gran amiga de Fields por aquel tiempo. De hecho había estado, gracias a él, en la cabina de prensa durante el concierto del Shea Stadium de los Beatles, en 1965.

Linda tuvo muchos amigos importantes, muchos de los cuales veremos en la sección de la manipulación de la industria musical, y tremendos “golpes de suerte” que la posicionaron en un lugar privilegiado dentro del negocio de la música.

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Pero desde el principio tuvo algo claro, tal y como se desprende de los testimonios de personas cercanas a ella por aquel entonces: ella quería “casarse con Paul McCartney”. O con quien llevara su apellido…

Durante años vivió una auténtica historia de amor, una relación que despertaba admiración entre el público.

Pero años después de su muerte un escritor y amigo de Linda concedió una serie de entrevistas en las que daba otra versión muy diferente: el idílico matrimonio parecía no haber sido tal, pues Linda, en sus últimos años de vida, era muy infeliz.

Este hombre fue el destinatario de las 17 cintas que Linda grabó antes de morir. La única persona en la que ella confiaba lo suficiente en aquel momento. Un hombre que, durante un encuentro tenso que tuvo con Faul en una ocasión, le llegó a decir: “sé muy bien quién eres”.

Pero… ¿Qué pasó con las cintas?

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