Paul is Dead

Mal Evans



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Una de las historias más impresionantes y a la vez misteriosas de cuantas he encontrado investigando la historia Beatle: la del poco conocido y malogrado roadie, asistente y amigo del grupo durante toda su carrera.

Estamos en 1962. Mal Evans, un ingeniero de telecomunicaciones que trabajaba para el Servicio Postal Británico de Liverpool, comenzó a frecuentar el Cavern Club, convirtiéndose en un gran seguidor del grupo de moda por aquel tiempo, los Beatles.

Dada su asiduidad asistiendo a los conciertos, y gracias a su gran altura (medía aproximadamente 1.95), los chicos no pudieron evitar fijarse en él. Se dice que a George Harrison se le ocurrió que Mal podría ser un buen portero del club dadas sus características físicas, puesto que pasó a ocupar posteriormente al ser contratado por Ray McFall, el gerente del local.

Conforme la fama de los chicos crecía, más fans enloquecidos se agolpaban a las puertas del Cavern, haciendo necesario que Mal interviniera en más de una ocasión para contenerlos, llegando a asumir el papel de “guardaespaldas”, haciendo uso de su fortaleza y tamaño. No en vano le llamaban en broma “Gentle Giant” o “Big Mal”.

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Cuando comenzaron las giras, Mal fue contratado como roadie; en un principio, acompañaba al grupo en su furgoneta y ayudaba en el montaje de los equipos. Pero después, su carácter bonachón, su deseo de complacer a sus amigos y su ansia de tener un lugar en toda aquella magia que rodeaba a los Beatles le hicieron llegar a convertirse en una especie de “chico para todo”. John decía: “Mal, calcetines”, y Mal iba corriendo a comprárselos, estuvieran donde estuvieran.

El propio Mal llegó a contar que en 1964, en París, tuvo que mantener una fuerte pelea a puñetazos con los fotógrafos que acosaban a los Beatles. El bueno de Mal, a pesar de su carácter afable, estuvo siempre dispuesto a cualquier cosa por sus amigos.

En los pocos momentos que debía tener libres en medio de la vorágine del trabajo, Mal solía escribir; durante aquellos años fue creando un diario de todo lo que acontecía en su aventura con la banda, aunque en un tono muy sencillo e incluso a veces sentimental. También gustaba de tomar fotografías y hacer grabaciones, llegando a conformar un tremendo e importante archivo gráfico de la historia de los Beatles, que fue llamado “el archivo de Mal Evans”.

Y es que Mal vivía el sueño Beatle. Quería mucho a los chicos, pero en verdad lo que le apasionaba era formar parte de uno de los fenómenos más importantes en la historia de la música.

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Son de Mal las grabaciones que tenemos de Faul en Kenya, y es gracias a él también que sabemos que durante aquel viaje éste fue ingresado durante un día en el Hospital Nacional de Nairobi, un centro regentado por británicos, con uno de los departamentos de cirujía plástica y ortopedia más conocidos internacionalmente, y que hacía gala de una confidencialidad extrema.

Cuando los Beatles se separaron, él quedó devastado. Su esposa se separó de él, dejándolo completamente sólo, de manera que decidió trasladarse a Los Ángeles en un intento de seguir a John durante su “Lost Weekend”.

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Poco después, a finales de 1975, concedió una entrevista para la radio en la que vertió unas asombrosas declaraciones, cuestionando la autoría de dos canciones emblemáticas: Sargent Pepper’s Lonely hearts club band y Fixing a hole. Igualmente, comentó que estaba a punto de publicar un libro sobre los Beatles, haciendo uso del material que tenía guardado desde hacía años.

Apenas dos meses después, y después de una inquietante llamada de teléfono, Mal fue asesinado a tiros, supuestamente por unos agentes del departamento de Robos y Homicidios de Los Ángeles, que fueron a mediar en una disputa doméstica que éste estaba teniendo con su nueva pareja.

Pero, como no podía ser de otra forma, existen fuertes evidencias de que esa versión oficial es falsa. El responsable de dicho departamento, que estuvo presente en el momento del crimen y del que se sospecha que fue el verdadero autor de los disparos, tiene un pasado muy sospechoso, y fue posteriormente investigado por otros casos similares.

El mismo que se llevó el maletín de casa de Mal tras su muerte, con todos los archivos Beatle y el borrador de su libro.

Las últimas palabras de Mal fueron:

“Por favor, si algo me pasara, asegúrense de que mi libro se publica”.